Códices que cruzaron el Atlántico, regresan tras 500 años
CHARLAS DE TABERNA
MARCOS H. VALERIO
En la sala de manuscritos de la Bibliothèque nationale de France, bajo luces tenues que protegen siglos de tinta, reposa el Códice Borbónico: 22 pliegos de amate con el calendario ritual mexica más completo que sobrevivió a la hoguera de 1521.
Desde 1826 pertenece a la Asamblea Nacional francesa –llegó tras ser saqueado del Escorial durante la invasión napoleónica a España–. México lo reclama desde hace 198 años. Este 7 de noviembre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum y Emmanuel Macron lo acercaron un paso más al regreso.
No será definitivo –las leyes francesas de inalienabilidad lo impiden–, pero sí histórico: Francia prestará el Códice Azcatitlán (BnF Ms. Mexicain 59-64) para exhibirlo en México durante 2026, mientras México envía temporalmente el Códice Boturini o Tira de la Peregrinación (MNAH).
El acuerdo, firmado por las ministras Claudia Curiel de Icaza y Rachida Dati, incluye grupo de trabajo permanente contra el tráfico ilícito y cooperación en exposiciones cruzadas por el bicentenario diplomático.
“Los códices no son objetos de museo: Son nuestra memoria viva. Cada glifo es una palabra que nuestros ancestros nos siguen diciendo”, afirmó Sheinbaum frente a Macron en Palacio Nacional. El presidente francés respondió: “Francia elige transparencia y respeto. Estos bienes nos unen, no nos dividen”.
EL INTERCAMBIO QUE ABRE PUERTAS
Azcatitlán narra la fundación de Tenochtitlan; Boturini, la peregrinación desde Aztlán. Su cruce atlántico en 2026 será la primera vez en 135 años que un códice mexica de la BnF pisa suelo mexicano.
“Es más que un préstamo: es un reconocimiento de que estos documentos pertenecen al pueblo que los creó”, celebró Diego Prieto, director del INAH. Fuentes de la SRE confirman que el grupo binacional ya trabaja en un segundo intercambio para 2027 y en un inventario conjunto de piezas “de dudosa procedencia”.
Macron invitó a Sheinbaum al Louvre en 2026 para inaugurar la exposición “Mexique-France: 200 ans de regards croisés”. Ella aceptó y respondió: “Que sea el inicio de muchas vueltas a casa”.
El Borbónico sigue en París. Pero por primera vez desde 1826, la puerta que lo separa de México está entreabierta. Y la historia, escrita en amate y tinta de carbón, empieza a regresar.
