TV AZTECA, EL COSTO FINANCIERO DE UN IMPERIO QUE ESTIRÓ LA CUERDA HASTA ROMPERLA
E L B O C Ó N O P I N A
El BOCÓN
TV Azteca, la televisora insignia de Grupo Salinas, aprobó iniciar un concurso mercantil voluntario tras el aval de su Asamblea General Extraordinaria de Accionistas.
Traducido al lenguaje ciudadano: la empresa del magnate Ricardo Salinas Pliego reconoce que ya no puede cumplir con sus obligaciones financieras en los términos actuales y necesita la intervención judicial para reestructurar su deuda.
Aunque la compañía presenta la medida como “una decisión responsable para fortalecer su futuro”, el mensaje de fondo es otro: la crisis financiera alcanzó un punto imposible de postergar.
Los números explican el desgaste.
Desde el pago de más de 3 mil 800 millones de pesos por licencias en 2018, el desplome de la inversión publicitaria durante la pandemia y una deuda en moneda extranjera cercana a 590 millones de dólares, la televisora ha venido acumulando presiones.
A ello se suma la reciente liquidación de adeudos fiscales ante el Servicio de Administración Tributaria en enero de 2026, como parte de un acuerdo más amplio de Grupo Salinas con la Secretaría de Hacienda por más de 32 mil millones de pesos tras casi dos décadas de litigios.
El director general, Rafael Rodríguez Sánchez, aseguró que la empresa seguirá operando con normalidad y que el concurso mercantil es una “herramienta de última instancia” para preservar valor.
Sin embargo, en los mercados este tipo de movimientos rara vez se leen como estrategia preventiva; suelen interpretarse como la confirmación de que la estructura financiera ya no resistía.
El contexto corporativo tampoco ayuda.
Apenas un día antes, Grupo Elektra —otra pieza clave del conglomerado— reportó pérdidas por 19 mil 859 millones de pesos en el último trimestre de 2025.
Además, varios recursos legales promovidos en materia fiscal fueron desechados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), cerrando rutas jurídicas que durante años funcionaron como dique ante el pago de obligaciones millonarias.
La narrativa oficial habla de reestructura ordenada; la lectura crítica apunta a un ajuste forzado por la realidad financiera.
Que una de las televisoras más grandes de América Latina recurra al concurso mercantil no es un movimiento menor: es una señal de que el modelo de expansión agresiva, alto endeudamiento y litigio prolongado tiene límites.
La pregunta de fondo no es solo qué pasará con la empresa de Ricardo Salinas, TV Azteca, sino qué tan sólido es el resto del andamiaje de Grupo Salinas.
Cuando la empresa más visible del consorcio necesita protección judicial para reorganizar sus pasivos, la crisis deja de ser coyuntural y se convierte en estructural.
