PT y PVEM rechazan iniciativa de reforma electoral y ponen en riesgo la aprobación legislativa
El BOCÓN
Ciudad de México.—– La iniciativa de reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta serios obstáculos en el Congreso de la Unión, luego de que dos de sus aliados legislativos más importantes, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), expresaran su rechazo o profundas reservas a la propuesta, particularmente en lo relacionado con la eliminación o modificación de los legisladores plurinominales.
La discusión ya se encuentra en la llamada “calculadora legislativa”, donde se analizan los votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada que exige cualquier reforma constitucional, y el escenario no luce sencillo para el oficialismo.
El PT hizo público que no acompañará la iniciativa en los términos planteados, al considerar que podría representar un retroceso democrático y abrir la puerta a un “partido de Estado”, es decir, a un modelo donde una sola fuerza política concentre el poder y debilite la pluralidad que ha costado décadas construir en México.
Legisladores petistas advirtieron que no avalarán ningún cambio que ponga en riesgo el sistema de partidos ni los equilibrios democráticos alcanzados tras las reformas electorales que marcaron la transición política del país.
Por su parte, el PVEM también ha marcado distancia y ha señalado que, si la propuesta se mantiene en los términos expuestos, será complicado respaldarla, especialmente por los ajustes al sistema de representación proporcional y posibles recortes que consideran sensibles para la competencia democrática.
La negativa de ambos partidos coloca en riesgo la viabilidad de la reforma tal como fue presentada, pues sin sus votos la mayoría calificada podría no alcanzarse.
En este contexto, la reforma electoral podría no pasar como está planteada o quedarse congelada mientras se renegocian puntos clave.
Analistas advierten que, de concretarse cambios que eliminen contrapesos o reduzcan la representación proporcional, México correría el riesgo de regresar a un esquema de partido dominante, un modelo del que históricamente ha buscado alejarse, lo que significaría un retroceso en la consolidación democrática y en la diversidad política que hoy caracteriza al país.
