Récord: Más de 2,750 mil hinchas en Centro Histórico
CHARLAS DE TABERNA
MARCOS H. VALERIO
Tanto el Ángel de la Independencia como el zócalo de la Ciudad de México, nunca había brillado con tanto verde, tanto grito, tanto corazón desbocado. La última tras el triunfo del tri ante Ecuador, 1.4 millones de almas se volcaron a las calles de la Ciudad de México solo en Paseo de la Reforma.
Desde el inicio del campeonato mundialista, un río humano que creció partido a partido: 150 mil contra Sudáfrica, 400 mil frente a Corea, 800 mil ante Chequia… y ahora, esta marea épica que rompió todos los récords. Sumando en total 2 millones750 mil aficionados se han reunido para celebrar cada triunfo de la selección, lamentablemente cuatro persona han muerto aplastadas.
Bajo el cielo de la capital, el Ángel se convirtió en epicentro de una euforia colectiva. Banderas ondeando, cohetes surcando el aire, cánticos que retumbaban hasta el Zócalo. La pasión mexicana no se contuvo: familias enteras, jóvenes con la cara pintada, abuelos reviviendo glorias pasadas, todos unidos en un solo grito: ¡México! ¡México!
Entre la multitud, la Sonora Santanera puso el alma tropical a la fiesta. Sus trompetas y ritmos contagiosos hicieron bailar hasta al más serio, convirtiendo Reforma en una enorme pista de baile donde “La ola” y sus éxitos retumbaron como himnos de victoria. La cumbia y el fútbol se abrazaron como viejos compadres.
Pero la fiesta, como todo lo grande en esta ciudad, dejó su huella. A pesar de la Ley Seca decretada en zonas clave —Reforma y Centro Histórico—, muchos la ignoraron con esa rebeldía alegre que caracteriza al mexicano en celebración.
El alcohol corrió, las botellas se vaciaron y, al amanecer, las cuadrillas de limpia recogieron decenas de toneladas de basura: latas, vasos, restos de comida y todo lo que una marea de 1.4 millones deja tras de sí. Montañas de despojos que contrastan con la alegría desbordada.
La presidenta Claudia Sheinbaum había sido clara en su exhorto: “Celebremos con responsabilidad”. Pidió respeto, orden y, sobre todo, que cada quien recogiera su basura.
Un llamado que resonó, pero que la pasión colectiva a veces supera. En el festejo anterior ya se había visto; esta vez, lamentablemente, el saldo fue más grave: cuatro personas fallecieron durante los festejos en las inmediaciones de Reforma, la mayoría por asfixia en medio de la aglomeración. Una tragedia que empaña la alegría y recuerda que el fútbol une, pero también exige cuidado.
Al final de la noche, cuando ya quedaban solo 40-60 irreductibles cerrando la vialidad, las autoridades tuvieron que intervenir para restaurar el orden. Reforma amaneció con las secuelas de una batalla ganada en la cancha y celebrada en las calles: sucia, cansada, pero viva. Muy viva.
Porque así es esta ciudad: caótica, excesiva, inolvidable. Así festeja México. Con todo el alma, aunque duela al día siguiente. ¡Arriba el Tri! Y que la próxima sea con más goles, más cánticos… y, ojalá, un poquito más de conciencia.
ASISTENCIA DURANTE LOS FESTEJOS:
- México vs Sudáfrica: 150 mil
- México vs Corea: 400 mil
- México vs República Checa: 800 mil
- México vs Ecuador: un millón 400 mil
Total general: dos millones 750 mil hinchas
